
Es marzo de 1988 y el árbol de Cherry Plum (Cerasifera) se encuentre prácticamente floreciendo en el jardín del Centro Bach. En los próximos días llegará la hora de preparar las tinturas madre de Cherry Plum para los Remedios Florales de Bach. Recogeremos suficientes ramitas en flor como para llenar dos cacerolas. Ya en el recinto de Mount Vernon verteremos agua en las cacerolas y las pondremos a hervir sobre la estufa. Cuando hayan hervido por media hora las pondremos afuera en el jardín para que se enfríen.
Más tarde filtraremos el líquido y lo verteremos en botellas de uso médico color marrón con capacidad para un litro, mezcladas en partes iguales con brandy. Esta es la tintura madre que será etiquetada y almacenada aquí en Mount Vernon. Cuando llegue el momento de diluir la preciada tintura madre en las botellitas para su venta, serán llevadas de aquí a la planta de embotellamiento en Abingdon, y de ahí se distribuirán a nivel mundial en las botellas de 10ml, dos tercios de una gota de tintura madre por cada botella de 10ml.
Es un proceso sencillo que no requiere de preparación o habilidades especiales. Todo lo que se requiere es el sol, agua, brandy, botellas y la planta correcta en el día correcto.
Mientras esperamos a que el árbol florezca hay otras cosas que hacer. He pasado la última hora respondiendo correos electrónicos de todo el mundo, la mayoría preguntado cómo usar los remedios. La gente llega a confundirse por las diversas ideas, métodos y creencias ligadas a los remedios, e inclusive asuntos tan claros como la cantidad de gotas diluidas a tomar cada vez: Esto puede resultar confuso cuando las personas que escriben recomiendan todo desde dos a 16 gotas a la vez. De hecho la dosificación es tan sencilla como hacerlos: todo lo que necesita hacer es leer las indicaciones en Los Doce Curadores -'The Twelve Healers'- y tomar los remedios que piensa que necesita.
Aquí pasamos mucho tiempo hablando sobre la sencillez, lo cual considero que demuestra, que para mucha gente la sencillez es un asunto difícil y complicado. Ciertamente la historia de los remedios sugiere que puede pasar mucho tiempo hasta alcanzarla.
El Dr. Bach se recibió como médico en 1912 y al recibir su título dijo: 'me va a tomar 5 años para olvidarme de todo lo aprendido'. De hecho requirió de más tiempo. Fueron 18 años después cuando finalmente dio la espalda a la investigación ortodoxa, rompió los tubos de ensayo de su laboratorio y abandonó Londres.
El descubrimiento de las 38 flores de Bach le tomó otros cinco años. A lo largo del camino el Dr. Bach perfeccionó dos métodos completamente nuevos para preparar medicina de las plantas -los métodos de sol y ebullición, que seguimos utilizando hoy en día. Al mismo tiempo su sensibilidad a la naturaleza y a la gente que venía a buscarle, llegó a tal grado, que él mismo experimentaba los síntomas y las agonías mentales por las que tenían que pasar sus pacientes.
En 1935 durante la búsqueda de los 19 remedios restantes llegó a padecer a tal grado cada uno de los 19 estados mentales para los que necesitaba un remedio, que sólo encontraba alivio cuando hallaba la planta correcta.
El Dr. Bach declaró su sistema concluido cuando tuvo todos los remedios que necesitaba - 38 preparados en total, que entre sí podrían generar casi 293 millones diversas combinaciones y sin embargo son tan sencillos de hacer y usar que cualquiera podría hacerlo.
El Dr. Bach había gozado de muchos años de investigación exitosa en Londres. Su trabajo le había traído fama y un elevado grado profesional entre los médicos ortodoxos y homeópatas. En pocos años había creado un acercamiento curativo completamente nuevo, que se centraba exclusivamente en la salud emocional y espiritual de la gente, en lugar de los síntomas físicos. Se podría esperar que tras su muerte dejara estanterías llenas de notas y publicaciones escritas para la posteridad. Pero en este sentido también había decidido dejar las cosas tan claras y sin confusión como le fuera posible.
Así, mientras se encontraba en el proceso de encontrar los nuevos remedios, el Dr. Bach iba desechando las ideas y teorías innecesarias para su práctica. El laboratorio y la investigación ortodoxa fueron los primeros en irse, pero aún seguiría más.
Conforme iba progresando fue eliminando el uso de la auscultación; investigaba y descartaba las relaciones entre los remedios tipo y la astrología; dejó de diagnosticar por los síntomas físicos y abandonó, por considerarla innecesaria, la idea de los diferentes remedios trabajando en los planos 'elevado' y 'bajo'.
Hacia el final hizo una fogata en el jardín de Mount Vernon, donde quemó muchas de sus primeras notas, con la determinación a que no sobrevivieran para evitar confundir y desviar a la gente en el futuro. Todo lo que se necesitaba decir estaba dicho en las 32 páginas de los Doce Curadores -The Twelve Healers-.
En su mente el trabajo descartado y las teorías abandonadas eran como un andamio: útiles mientras se suben los muros y se pone el techo, pero molesto e innecesario una vez que la gente está lista para mudarse y habitar la nueva casa.
En 1936 algunas personas empezaron a promover la idea de combinar los 38 remedios en un sólo elixir y de esta manera solucionar los problemas de todos con una sola mezcla - una idea que mismo Dr. Bach ya había experimentado y que tuvo que descartar.
'Considero que usted ya ha pasado por cada fase del trabajo,' le escribió a su amigo Victor Bullen en octubre de ese año, un mes antes de su muerte: 'Se va a requerir de mucho valor para defender nuestro trabajo cuando empiecen a aparecer agencias materialistas que lo distorsionen, porque la distorsión es un arma aún más grande que el intento de destrucción.' En la misma carta define la trayectoria que deberían seguir sus sucesores. 'Nuestro trabajo es mantenernos firmemente adheridos a la sencillez y pureza de este sistema de sanación,' y continua, 'y cuando se haga necesaria la próxima edición de Los Doce Curadores -The Twelve Healers- tendremos que tener una introducción más amplia, resaltando con firmeza que los poderes curativos de los remedios son inofensivos, sencillos y milagrosos'.
Simpleza y pureza: el Centro Bach existe porque Victor y, la, por muchos años, ayudante del Dr. Bach, Nora Weeks, prometieron al Dr. Bach que continuarían manteniendo esos valores.
Pero los tiempos cambian, dice el Abogado del Diablo. Las cosas son más complicadas. Hay toda clase de técnicas de gran alcance disponibles ahora y con las que no se contaban en los tiempos del Dr. Bach -técnicas que se podrían haber utilizado, si hubiera tenido acceso a ellas. Y cada semana escuchamos de una nueva manera de seleccionar o aplicar o hacer los remedios, o de nuevos remedios que pudieron haber sido adicionados a los 38 originales - seguramente que algunas de estas ideas son valiosas y dignas de incorporarse o apoyarlas de alguna manera.
Cualquier persona es libre de buscar otras maneras de trabajar con estos remedios, o preparar nuevas esencias, o desarrollar construcciones teóricas o religiosas propias. Nuestro camino es diferente.
En los días del Dr. Bach era posible leer Los Doce Curadores -The Twelve Healers- y experimentar directamente la sencillez y pureza de la concepción original. Gracias a los esfuerzos de los herederos del Dr. Bach -nuestros predecesores en el Centro Bach- la gente sigue teniendo la misma oportunidad hoy en día. Nuestro deber ahora y mañana es cerciorarnos de que el sencillo corazón del trabajo siga latiendo en el futuro.
Esto significa más que simplemente seguir imprimiendo los libros del Dr. Bach y manteniendo la casa abierta a visitantes. También significa estar presentes, como lo estuvo el Dr. Bach y lo estuvieron Nora y Victor, para hablar de su trabajo y recalcar su sencillez ante cualquier complicación o adición. Hay gurús y curas en todas partes para aquellos que los necesiten. Lo nuestro es una iglesia baja, con menos formalidades y menos ritos, donde la sencilla esencia original continúa siendo como la de 1930.
Lo que significa que usted quiere que el tiempo se pare. Usted no desea adicionar al trabajo, aunque las adiciones pueden hacerlo más útil.
El secreto de los grandes escultores es que sacan y realzan la figura contenida en la piedra, y una vez liberada, dejan sus herramientas. Como la figura en la piedra, los remedios no fueron creados por el Dr. Bach, sino descubiertos por él. Bach siempre habló de los remedios no como un logro personal, sino como un regalo recibido de la naturaleza y de Dios, 'una vez que se nos entregó una joya de tal magnitud, nada puede desviarnos de nuestro camino de amor y deber para exhibir su lustre, puro y sin adornos a la gente del mundo'.
Precisamente porque son un regalo y no una creación humana, el sistema de los 38 remedios es perfecto y completo en sí mismo. Nuestra afirmación se basa en dos hechos: primero, que las emociones humanas no han cambiado desde los años 30, aunque las causas de nuestros miedos, preocupaciones, celos y entusiasmos sean diferentes; segundo, que en más de sesenta años nunca hemos dejado a alguien con las manos vacías. Durante todo este tiempo la gente, no solo ha recibido los remedios, sino que ha aprendido a utilizarlos, lo cual no hubieran podido hacer si el sistema fuera complicado.
El Dr. Bach gozaba del don de la curación a través de la imposición de sus manos, pero él entendía que este don no era compartido por todos, y que no podría ser aprendido o transmitido fácilmente. Los remedios y los sencillos métodos para su utilización pone ese mismo poder al alcance de todos. 'Tan sólo piensen en la alegría que representa para cualquier persona, que así lo desee, poder hacer algo por aquellos que están enfermos' exhortó en una conferencia en Wallingford dos meses antes de su muerte. 'Les da el poder de ser sanadores entre sus prójimos'
Este es el mensaje central del Dr. Bach: todos somos sanadores. Cualquiera puede utilizar los remedios. Cualquiera puede curar y, durante el proceso, llegar a entender quiénes son y tomar las riendas de sus propios destinos.
En ese caso, dice el Abogado del Diablo, porqué entrena la Fundación del Centro Bach a Practitioners?
La Fundación Dr. Edward Bach no ha creado practitioners - ellos ya existen y la gente va a verlos, porque encuentran provecho al hacerlo. Algunos practitioners eligen trabajar de una manera que resulta más difícil de entender para la gente, lo que puede darle, no sólo un sentido misterioso, sino también de dependencia. Por nuestra parte entrenamos a la gente para trabajar como educadores, de modo que sus clientes puedan aprender los remedios y aplicarlos en sus vidas. Nuestros mejores practitioners pierden a todos sus clientes, y son felices haciéndolo.
El Dr. Bach trabajó por varios años en hospitales y estaba muy consciente del efecto negativo que éstos provocan sobre el espíritu humano. Después de salir de Londres y de comenzar su trabajo con los remedios florales soñó con otra clase de hospital, un hospital donde la gente pudiera ir libremente en la búsqueda de si mismos y de aprender las lecciones que la vida les enseña. Soñó con médicos que comprendieran a la gente como individuos y que estudiaran la naturaleza humana, en lugar de en tubos de ensayo y resultados clínicos de laboratorio; e imaginaba a los pacientes haciéndose cargo de su propia salud, entendiendo y aceptando las necesidades de sus almas, en lugar de atender únicamente las necesidades del cuerpo.
Al pensar sobre esto llegó a una conclusión asombrosa: el hospital, el médico y el paciente que describe el Dr. Bach son la misma cosa. Todos ellos se encuentran en cada uno de nosotros. El hospital no es un edificio en algún lugar, sino un estado mental en nuestro interior, un ángulo de nuestra alma. El médico del futuro y el paciente con sus facultades somos usted y yo, cada uno de nosotros ayudándonos a nosotros mismos y entre nosotros con estos remedios.
Palabras hermosas: pero los remedios se venden como vegetales en el mercado. ¿Dónde radica la auto-ayuda en eso?
Cualquiera puede hacer sus propios remedios, y esta es la razón por la cual las instrucciones para hacerlos nunca fueron patentadas, sino que por el contrario se publicaron, primeramente en las primeras ediciones de Los Doce Curadores -The Twelve Healers- y posteriormente en el libro de Nora y Victor 'Illustrations and Preparations' (Ilustraciones y Preparados).
Por razones obvias la mayoría de la gente encuentra más fácil y conveniente utilizar los remedios ya mezclados por otras persona para su uso. Para resolver esta necesidad el Dr. Bach y más tarde Nora y Victor prepararon sus propios remedios para distribuirlos a los pacientes, y distribuían la tintura madre a un número selecto de farmacias en Londres, con las indicaciones para que las diluyeran en botellitas de remedios y las distribuyeran a través de sus tiendas.
El Centro Bach suministra todavía hoy en día sus tinturas a una de las tres compañías originales, precisamente a A. Nelson & Co., que distribuyen nuestros remedios en todo el mundo. En lugar de venderse a un número selecto de lugares, ahora se pueden comprar fácilmente en casi todas las calles principales. El año pasado, por primera vez, se empezaron a vender en algunos supermercados.
Bach se revolcaría en su tumba si se enterara de esto.
Cualquier idea del Dr. Bach como un hombre místico, etéreo y esotérico, que sintiera rechazo por la gente común, está muy lejos del hombre que conocemos. El auténtico Dr. Bach cantaba canciones en el bar del pueblo y jugaba fútbol con los niños de la localidad. El verdadero Dr. Bach desafió al Consejo Médico General colocando un anuncio en los periódicos, y cuando le escribieron para censurarlo, contestó con las siguientes palabras: 'el anuncio era beneficioso para el público, lo cual considero, que es el trabajo de nuestra profesión.
El Dr. Bach hubiera estado encantado de ver que los remedios se llevaran a los mercados junto con las coles, porque de esta manera se le facilitaría a la gente su compra y uso. 'Quiero que sea tan sencillo como esto', diría, 'si estoy hambriento iré al jardín por una lechuga; si estoy asustado y enfermo, tomaré una dosis de Mimulus'. La gente que vive en la ciudad y que no tiene un jardín compra sus lechugas en los supermercados; llegará el día cuando tengan la posibilidad de conseguir sus flores con la misma facilidad.
Nunca lo hemos ocultado: la sencillez es, para nosotros, tan dura de mantener como alcanzarla lo fue para el Dr. Bach. Desde que en 1968 obtuviera Nora Weeks las licencias originales para los Remedios Florales de Bach, hemos luchado por mantener los remedios sin cambios y al alcance del mayor número de personas, esta tarea nos ha conducido a través de tareas que parecen encontrarse a años luz de distancia de los tazones, las ollas y las flores - tales son las directrices del Consejo de la Comunidad Europea y sus regulaciones, inspecciones oficiales, control de calidad, estándares ingleses, seguro contra incendio...
Pero los tazones, las ollas y las flores siguen ahí, y las tinturas madre que hacemos y el mensaje de auto-curación siguen siendo los mismos que en los tiempos, en los que el Dr. Bach caminaba a Wallingford en 1936 para dar a conocer su trabajo al mundo. El hospital del futuro, ese santuario de paz, esperanza y alegría, se encuentra ahora en nosotros, sólo tenemos que elegir descubrirlo.
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Fundación Dr. Edward Bach: Educación y Registro // Fideicomiso de Salud Dr. Edward Bach
Página traducida y mantenida por Alexandra
Landgraf, BFRP, Profesional Registrado de la Fundación Bach.