Crecer a través de la práctica

por Celia Ana Bonè Artigas BFRP, Uruguay

Crecer a través de la prácticaComo la mayoría, empecé a relacionarme con las flores como consultante. Pasaron más de 20 años, cuando la necesidad de hacer un cambio en mi vida, me las trajo nuevamente, esta vez para aprender sobre ellas y formarme como practitoner.

En mi país, si bien hay gente que hace mucho trabaja con los remedios y en forma muy responsable, aún es grande el número de personas que desconocen su potencial y todo lo que pueden beneficiarse con ellas.

En base a esto, pensé desarrollar mi trabajo acercándome a la gente y difundiendo las enseñanzas del Dr. Bach. Quiero que las personas sepan acerca de la existencia de las flores, que la naturaleza nos ha dado una herramienta maravillosa para mejorar nuestra calidad de vida, nuestro vínculo con los demás y nuestro propósito en este “día de colegio”.

Es un trabajo de hormiga, que, como muchas cosas en la vida, supera las expectativas y nos sorprende permanentemente en cada pueblo al que llegamos.

El primer paso fue reunir algunas amigas y vecinas y conversar sobre el tema. La natural curiosidad llenó de preguntas la reunión y lo que iba a ser una hora de charla, se convirtieron en 3 horas de dudas, expectativas y cuestionamientos de mujeres. Al día siguiente empezaron a cristalizar muchas interrogantes: “me pueden ayudar las flores con la tristeza ? Y con la separación de mis hijos que se fueron a la capital a estudiar? Y con el miedo cuando salgo a buscar trabajo?”

Y así comencé mi trabajo. Luego, una amiga le comentó a su vecina, y una vecina a una amiga y más gente se fue acercando.

Sorprendentemente, unas semanas después, me llama una señora de un pueblito cercano a preguntarme por el tratamiento con flores. “Somos 4 personas que queremos atendernos, si usted quiere, puede atender en mi casa”. Y así me encontré con un consultorio armado humildemente, pero con un respeto y un cariño impresionante.

Desde hace un año atiendo en lo de la Sra. Renée, voy una vez cada tres semanas, he agregado más días porque uno no es suficiente, y siempre hay gente nueva que llega. El consultorio luce flores frescas de su jardín y es una alegría cuando llega una persona, pero más cuando se dan al alta, porque han aprendido a usar las flores, a sanar, y a despedirse hasta la próxima vez que las necesiten.

Ahora son 7 los lugares que visito. Siete pequeñas ciudades del interior. Hay casas de familia, centros de salud y estética, consultorios médicos, spas que amablemente me dan un lugar y me reciben junto con las flores.

Las charlas ahora son diferentes, he aprendido cómo mejorar mi trabajo a través de la experiencia. Ahora llego, les pido que se sienten, que respiren tranquilamente y piensen cómo se sintieron en el correr del día. Todos tenemos defectos y virtudes, todos necesitamos ayuda, todos podemos beneficiarnos de las flores.

Personalmente, con cada persona que se acerca y cada pueblo al que llego, mi cambio es más y más profundo. Cada miedo, cada dejo de soberbia, cada crítica, cada egoísmo, cambia al ponerme en el lugar del que llega y sentir su emoción y su historia.

En poco más de un año me he transformado, o tal vez me esté encontrando con esta nueva Celia que vivía en mí, pero a la que no me habían presentado. Una de mis formadoras, la docente Claudia Belou, de Argentina, frente a cada duda que yo le planteaba, me decía sólo una cosa: “hay que aprender a escuchar con el corazón”. Parece que el repetírmelo tanto, está empezando a dar sus resultados.

Cada historia detrás de cada persona en cada uno de esos pueblos, nos vincula, nos viene a enseñar algo, a mostrar algo, de nuestra propia historia.

No todas son alegrías, hay dolores muy profundos, arraigados, difíciles de entender y procesar. Pero las flores son como un bálsamo para comprender y seguir. Encuentran lo mejor de cada uno.

Creo que me falta muchísimo para ser una practitioner "perfecta". Pero este es el trabajo que vine a hacer. Y cada día pongo todo de mí para hacerlo lo mejor que puedo.

Cuál es la recompensa? Ser testigo de lo maravilloso de cada ser humano, de la vida misma, aprender a mirar con el corazón y disfrutar de esta curiosidad en cada instante. Todo esto simplemente me hace sentir que hoy estoy en conexión con todo mi ser.